Por: Román Padrón.
En el marco de su visita pastoral al municipio José Tadeo
Monagas, su excelencia Monseñor Alberto Ortega Martin, Nuncio Apostólico en
Venezuela, realizo una fraternal visita a la sede de la casa canaria de Altagracia de Orituco,
donde fue recibido con mucha alegría por la directiva de la entidad, socios y
comunidad española residente en esta ciudad capital del municipio José Tadeo
Monagas, estado Bolivariano de Guárico, Venezuela.
A su llegada a la casa canaria en horas de la tarde del
pasado día Martes, el alto prelado fue recibido por la presidenta de la institución,
Ysaura Teresa Rodríguez Castro, también presidenta del Consejo de Residentes
Españoles de Venezuela, CRE; Marynelys Yánez,
vicepresidenta y coordinadora del Centro de Día Nuestra señora de Altagracia y
los también directivos: Iván Rodríguez, Pedro
Negrin y Wilmer Rafael Bandrés, quienes acompañaron al Sr. Nuncio Apostólico
Primeramente a la capilla de Nuestra Señora de las Nieves, patrona de la isla
de la palma y luego un recorrido por las diversas áreas y espacios del centro
canario orituqueño. Cabe destacar que su
eminencia Monseñor Alberto Ortega Martin, de nacionalidad española, fue acompañado en su visita a la casa canaria
por el Sr. obispo de la Diócesis de Valle de la Pascua, Monseñor
Ricardo Aldo Barreto Cairo y los sacerdotes de las diferentes parroquias
eclesiásticas de esta jurisdicción municipal.
Al dirigirse a la concurrencia, el
representante diplomático del sumo pontífice en Venezuela, expreso su regocijo
de reencontrarse con sus paisanos españoles en la casa canaria del Orituco,
agradeciendo el emotivo recibimiento por parte de la directiva y los
entusiastas asistentes al encuentro de este día. Su excelencia resalto su
alegría por el entrañable cariño que se le tiene al papa en Venezuela,
destacando la invitación hecha por León XIV desde Francia a toda la iglesia en
este mes de octubre, mes del rosario, a rezar todos por la paz. El Sr. Nuncio Apostólico
agradeció los regalos que recibió de la directiva del centro español gracitano
para luego impartir la bendición en nombre de su santidad el papa y concluir
así su recordada y cálida visita a esta entidad española.